La tradición

EL NACIMIENTO Y LA TRADICIÓN

En el siglo XIX, en EEUU y en Gran Bretaña,  Burlesque era un espectáculo que parodiaba el mundo,  las costumbres, los pasatiempos de la aristocracia y los ricos industriales, para entretener a las clases menos adineradas.  Ante todo, existía una trama: una canción con su letra alusiva, un número de baile, un número cómico. Pero, para mantener vivo el interés del público, ya en los años ‘90 del siglo XIX, los organizadores de los espectáculos no tenían escrúpulos a la hora de mostrar en los escenario incluso a las chicas menos vestidas. Obviamente mucho más vestidas que las chicas de hoy.

A pesar del escándalo inicial, las primeras  Burlesque americanas de Broadway hacían ventas de vértigo convirtiéndose de todas las maneras en un fenómeno de masas.

Entre los espectáculos más famosos: The Black Crook,  recordado sobre todo por las bailarinas en ajustadas camisetas; pero sobretodo Ixion que , puesto en escena por la compañía British Blondies de Lydia Thompson, se convirtió en el espectáculo más visto de aquel tiempo. Aquel espectáculo tuvo clamoroso éxito en  New York, desplazándose más tarde a Chicago, New Orleans, Saint Louis, Cincinnati y otras grandes ciudades americanas.

El morbo de la “Gran Manzana”, empezó a difundirse por todos lados.  Los productores ya habían entendido qué ingrediente hacía falta para la infalible receta del éxito, así que no hacían otra cosa que aumentar la dosis. Las tramas se hacían más ligeras, permanecían los números cómicos, pero sólo como contorno y aumentaba la presencia femenina mientras disminuían los hábitos. A éste tipo de espectáculo se añade también la danza del vientre, gracias, ante todo, al Chicago World’s Columbian Exhibition de 1893, en la que se estrenó Little Egypt: una bailarina Armenia, a pesar de su nombre, que inflamó la platea con la sensualidad de sus movimientos. En esta fase, las artistas de Burlesque estaban poco vestidas, pero no se desnudaban. La  novedad del striptease llegó con el tiempo. Aunque no existe una fecha  documentada para el nacimiento de este tipo de performance, son muchos los que afirman que el primer  striptease ocurrió por casualidad. Cuentan que en 1917, en el espectáculo de los hermanos Minsky – que durante un cierto periodo fueron los Reyes de Burlesque – se exhibía la bailarina Mae Dix; una noche, durante su actuación, a causa de un pequeño incidente técnico, la señorita Dix acabó perdiendo en una escena buena parte de su hábito;  el público se entusiasmó y el “incidente” se convirtió en la parte íntegra del espectáculo.

El creciente éxito de Burlesque trajo a la prensa, guiada por influyentes periodistas que se lanzaron violentamente contra el enemigo –aquella pagana forma de espectáculo. En los primeros tiempos estos ataques fueron inútiles y no hacían otra cosa que aumentar la popularidad de los billetes vendidos. Como echar gasolina al fuego llegó un fenómeno que era la base del éxito comercial de los espectáculos de Thompson: el descubrimiento de que las mujeres no solo eran cuerpos para mostrar sino que también eran seres que sabían pensar.

Lo demostró ampliamente Mae West: escritora, autora de canciones, productora, actriz teatral y después cinematográfica, artista que se distingue por un estilo basado en su prominente feminidad, pero ante todo el los textos sagaces y bromas con doble sentido (que, en 1927, a causa de su show titulado explícitamente Sex, le supusieron unos días en la cárcel).

Muchos siguieron el ejemplo de las primeras compañías y el morbo se dispersó rápidamente, originando incluso algunas producciones decadentes. Después, en los años 20, la moda se acabó. Los teatros dedicados a Burlesque durante años, cerraron y sus propietarios se encontraron delante de grandes problemas: sus locales eran difíciles de transformar en lugares para vaudeville (siempre varieté, pero más casto) o para el teatro tradicional. A éste punto, visto que no se podía volver hacia atrás, la única solución parecía ser aquella de recorrer el camino hasta al fondo y llegar hasta el striptease.

En aquellos tiempos practicar striptease era como caminar sobre un campo de minas; ir más allá de los límites podía ser devastador para el empresario, el artista y el propietario del teatro, que arriesgaban acabar en la prisión por corrupción de la moral pública. Apareció, pues, la necesidad de usar el tanga (en inglés G-string) y las “borlas/pezoneras” (pasties), para cubrir el cuerpo lo suficiente para no tener problemas con la Ley y a la vez, para tener elementos interesantes para el público que eran los hombres. Las artistas más hábiles empezaron a comunicar con el público incluso con el cerebro, añadiendo a sus actuaciones toques artísticos y bromas. Pero, a decir la verdad, se trataba de casos aislados: Burlesque se había convertido en el mero entremezclado con algún cómico de segunda.

El brazo de la Ley observaba con mucha atención, a mitad de los años 20, los teatros de Burlesque, de tal forma que en los sucesivos años 30 llegó a cerrar prácticamente todos los teatros Burlesque de Nueva York, gracias a lo irreflexivo del alcalde  LaGuardia. Visto que la palabra  “burlesque” se quedó fuera de la Ley, los gestores trasformaron los teatros que hasta entonces hospedaban este tipo de espectáculo en simples cines. La mayor parte de los artistas acabaron en clubs nocturnos, mientras las más afortunadas obtuvieron alguna que otra colaboración en Hollywood. Los artistas que trabajaban con ellos (entre los cuales recordemos, estaban Jackie Gleason, W.C. Fields, Red Skelton, y Bob Hope) encontraron su ubicación en la radio, tv y cine. Pero no todo estaba perdido.

Las revistas masculinas más osadas continuaron mostrando a las  heroínas de Burlesque, aunque fuera solo en papel. La popularidad de las mejores stripteasers no cesaba, hasta tal punto que en los años 40 muchas de ellas lograron  crear sus propias compañías ambulantes llamadas “girl show”, mientras algunos night-club se convierten en Burlesque club. Visto que la mayor parte del espectáculo era la exhibición de las artistas,  las nuevas alumnas se dieron cuenta que debían aumentar la originalidad, la invención, la extravagancia de la actuación. Así se podía ver la actuación de Dixie Evans que, en los vestidos de una  Marilyn Monroe todavía más generosa que la original, jugaba con el loco de  Joe DiMaggio! Las cosas empezaron a cambiar rápidamente: en los años 60 nacieron los go-go clubs: locales en los cuales se exhibía contemporáneamente  un cuerpo entero de artista, en la modelo de  Folies Bergère. Pero la liberación sexual estaba a un paso,  así que el ángulo y los tiempos eran maduros para la pornografía.  En cuestión de pocos años, el público cambió de gusto: de las castas Burlesque a las novedades de las películas rosas. Desde el año 1965 en adelante,  Burlesque se trató como un entretenimiento del pasado. El espectáculo filológico de  Ann Corio This Was Burlesque (1965 y 1981) y aquel de Ann Miller y Mickey Rooney titulado Sugar Babies (1979), eran divertidos renacimientos de Burlesque. Después, con el paso de los años, las cosas cambiaron.

NEO-BURLESQUE

Algunas cosas ocurren por casualidad, otras por la voluntad de las personas. Pero la mayoría de veces por la presencia de ambas cosas. Jennie Lee “The Bazoom Girl”, artista de una cierta notoriedad en el período dorado de burlesque, empezó por casualidad a recoger   materiales inherentes a esta forma de espectáculo. Con el paso de los años la colección alcanzó dimensiones impresionantes, tanto como para ocupar una buena parte del rancho californiano donde la mujer pasó el último período de su vida.  Después de su muerte, su amiga Dixie Evans decidió trasformar el rancho en un museo de burlesque: el Exotic World Home of the Movers & Shakers’ Burlesque Museum and Striptease Hall of Fame. Para publicitarlo, la ex stripteaser fundó en  1992 el premio Miss Exotic World. Podemos decir que de aquí parte el gran renacimiento de burlesque.La cocktail generación de los años ’90 se enamoró de esta cultura: redescubrió los personajes, elevó a Bettie Page a objeto de culto y dio origen a millares de emuladores. El mercado siguió los deseos del público: las canciones que acompañaban al  striptease se volvieron a editar en versión CD, se recuperaron los videos de exhibiciones, competiciones, actuaciones hechas en los estudios en los años ’50, se difundieron los libros con las fotografías de la época del oro, nacieron nuevas publicaciones. Y además empezaron a florecer los eventos relacionados con la burlesque: las noches de clubs nocturnos a las parties en las discotecas, hasta los espectáculos, convenciones, concursos y muchas otras cosas.Durante los años se creó una comunidad mundial de nombres ya conocidos: Dirty Martini, Dita Von Tease, Angie Pontani and the World Famous Pontani Sisters, Jo “Boobs” Weldon, The World Famous *BOB*, la compañía Velvet Hammer… Esto solo en los EEUU. Pero Canadá y Australia no se quedaron atrás, como incluso buena parte de Europa. Burlesque llegó hasta los Balcanes. Las iniciativas y los festivales se multiplicaron: Tease-O-Rama y The NY Burlesque Festival son solo dos de ellos. Ni siquiera la TV se quedó con las manos cruzadas: “This or That! America’s Favorite Burlesque Game Show” es el título de un irreverente juego televisivo en el cual dos concursantes están sometidas a embarazosas pruebas que les dejan siempre más desvestidas, con la complicidad de alguna estrella de Burlesque. Entre tanto, como todo está en saber esperar, una nueva generación de amantes de burlesque se está pegando las pezoneras…Ahora, a  más de una década de distancia del inicio de la reaparición  podemos decir que el neo-burlesque no es una moda. Muchas stripteasers han sellado las primeras exhibiciones que pudorosamente cubrían el look y el gusto del pasado, añadiendo toques de novedad, instaurando diálogos y juegos con muchas subculturas como el punk, el gótico, el rockabilly, elaborando los propios striptease y acercándolos, esta vez, a las actuaciones de los artistas de la vanguardia.Pero no busque a la fuerza el mensaje o el contenido: en la burlesque contemporánea la característica irónica se ha hecho más fuerte que en el pasado, pero no está dirigido al ámbito social, sino a si mismo, acabando siendo totalmente autorreferencial. A la mayor parte de las artistas, sobre todo las americanas, les gusta proponer las actuaciones que se rehacen de las tradicionales de los años’20, ’30 y ‘40, parodiándolas en todos modos: se parte de la música (a veces con las melodías de la época), pasando por los peinados (pelucas de algodón y de color), para llegar a los vestidos y los accesorios. Se aprieta el pedal del exceso gráfico, pero no del lado de la desnudez sino más bien del lado del espectáculo. Las palabras de orden parecen ser kitsch y camp: cuanto más lejos se pueda ir de la sátira. Desde un cierto punto de vista, entonces, el burlesque se ha convertido en un mundo encerrado en si mismo, una reserva de retirada casi totalmente privada de contactos con la realidad. En ciertos casos podemos decir que las características de las actuaciones que, al principio, acompañaban al striptease, ahora se han convertido en estas últimas: muchas de las artistas contemporáneas son un tanto cómicas, un poco ilusionistas, un poco’ “faquires” (como la poliédrica Molly Crabapple, que se desnuda tragando fuego)!Otra diferencia fundamental respecto al pasado es que burlesque se ha convertido en un mundo dominado por las mujeres, y no solo en sentido numérico. Muchas artistas de hoy no se exhiben por profesión, más bien por puro divertimiento a veces incluso con finalidad benéfica. La figura del empresario casi ha desaparecido porque el artista se gestiona a si mismo. Además, se han juntado en el escenario incluso los hombres que actúan como colegas.  Entre ellos vale la pena hacer mención al incomparable Tigger).Así que, la substancia de burlesque de hoy es totalmente diversa a aquella del pasado. Ahora invita al puro y trivial divertimiento.

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